domingo, 26 de abril de 2015

XXXI


Mi mano no dejaba de moverse de un lado a otro. Pasaba las hojas constantemente, mis ojos luchaban por no cerrarse y mi mano contra mi mejilla impedía que mi cabeza se cayera. No había nada, o bueno, tal vez sí, una que otra cosa, no lo sé. La verdad, no era aburrido, me importaba el tema, colaborar. No me estaba quedando dormido, simplemente no podía concentrarme.

Lo intentaba, lo intentaba. Mis ojos pasaban por cada palabra, pero éstas no hacían sentido al juntarse, ni siquiera estaba seguro de qué libro tenía entre mis manos. Shadow pasaría de pensar que era un tonto a pensar que era un inútil, ¡otra vez! Nuestra charla en el bosque carecería de sentido y no podía pensar en nada más. No dejaba de culparme.

Todo era tan extraño.

Puse mis manos contra la mesa, me levanté de súbito.

- ¡Por qué no me puedo concentrar!

Miré a todos lados, todos me miraban con desconcierto. Me puse rojo. Volví a sentarme, quería evitar sus miradas y silenciar sus constantes ¡ssshhh!s. Era un desastre.

Estaba recostado contra el respaldo de la silla, mi mano aun cubriendo mi rostro. Mi mirada ya no estaba en ningún lado, toda mi atención estaba destinada a mis pensamientos. ¿Cuánto tiempo llevaba así, por cierto? Hace rato que volví a Jewel City, pero mi mente seguía volando en el recuerdo del bosque. Y en contra de lo que le prometí a Shadow, pensaba nuevamente en lo que pasó en el laboratorio de aquel extraño profesor.

Solté un suspiro.

Volví al libro, mas las imágenes seguían siendo su sombra y las palabras seguían diciendo su nombre. Esos espíritus no eran nada, el verdadero misterio que rondaba en mi mente era Shadow.

Finalmente pude meterme en el libro. Un nombre que resaltó, una imagen de pésima calidad pero con una ilustración inconfundible. Quedé estupefacto al ver la imagen de Nerea en un libro, ¡quién iba a pensar que después de todo la encontraría ahí! Tan sólo cambiar de página, resaltó otra imagen, esta vez una en la que también aparecía Mirtah. Iba a leer con gran curiosidad cuando una mano se posó bruscamente contra la página y un brazo se apoyó en mi cabeza.

- ¡Wow! ¿Aprendiste a leer? – Fue su saludo. – Aunque dudo que lo logres, muy bien, bien por ti, Sonic, la verdad es que no hay nada más mediocre que no intentarlo. – Dicho ello, me arrebató el libro y se puso a hojear por breves instantes antes de regresar a inspeccionar la montaña de libros que me rodeaba.

- Y dime, Knuckles, ¿tú sabes leer?

- Sí, pero yo no leo basura. – Tomó otro libro. - ¿Mitos contemporáneos? ¿Leyendas Urbanas? ¿Le temes a la oscuridad? ¿En serio te interesan estas cosas? – Preguntó con un rostro amargo, como si le quemara tan sólo la idea.

- Realmente no me interesan esas cosas.

- Entonces no las leas y ya, te vas a explotar la cabeza a lo tonto. – Continuó pasando de título en título, cada vez más asqueado. – Al menos no son revistas para chicas… y por ahí hay una enciclopedia… Qué detiene ese papelito… ¿Hamadi? ¿Por qué?

- ¿Recuerdas a Shadow? ¿El erizo que fue conmigo al colegio el viernes pasado?

- Cómo olvidar a tu novio/ese creído.

- Bueno, él me dijo que investigara a este tal Hamadi.

- Pues yo hubiera empezado recomendándote un libro para colorear. Lo estás haciendo mal. – Dijo colocando la enciclopedia contra la mesa, recorriendo las páginas con gran curiosidad, lo que empezaba a extrañarme.

- ¿Acaso tú sabes algo sobre él?

- Más que este libro, sí. Pero si te basta con saber su rango militar sin saber siquiera dónde ejerció dicho rango, allá tú, perdedor. – Al deparar en que se trataba únicamente de las letras G y H, tomó un par de volúmenes anteriores hasta que dio con lo que buscaba. – Empieza ahí.

Quedé sumamente estupefacto al deparar en el artículo que me había señalado.

- ¿Downhood? ¿Por qué Downhood? – Eran más de treinta páginas sobre aquel sombrío lugar.

- Te mentiría si te dijera que recuerdo nombres o fechas exactas… tal vez mil, mil quinientos años, dos mil, no sé, algo ha de haber. Busca entre esos años, ¿ya te sabes los números, cierto?

Busqué con gran impaciencia hasta que finalmente encontré lo que buscaba, no los años, pero el nombre. Ahí estaba nuevamente un nombre conocido impreso, Hamadi. Perdido en la pared de texto, más bien terminé escuchando el resumen de Knuckles.

- No es mi tema favorito, pero es interesante comparar la historia antigua de Downhod con su historia actual; una ciudad prometedora, una armada respetable, riqueza envidiable, casi infinita, pero bueno, personas con demasiado poder. ¿Alguna vez te preguntaste cómo se fue a las ruinas la ciudad que más prometía en el mundo? Porque sucedió exactamente lo mismo antes y ahora.

Después de sus palabras, no pude hacer más que negar con la cabeza, con pena, rojo por la ignorancia con la que tranquilamente vivía.

- ¿Ni con un incendio tan grande? A eso ni se le debería llamar incendio, vaya que eres tonto. Bueno, sí, de hecho fue una decisión absurda, pero con la muerte próxima del gobernador, era un anciano, pues, temían que tanto poder cayera en manos equivocadas, donde cualquier mano que no fuera de su partido o de los suyos eran manos equivocadas. Así que sí, se precipitaron un poco, ya ves, guerra interna y Bye-Bye Downhood. Claro que las generaciones siguientes, ya asumiendo su miseria, realmente no lo cuestionarían. Creerían lo que les dijeran, sin importar quiénes se lo dijeran “¡Incendio! ¡Incendio!”. Y, la gente que puede pensar, sólo se queda callada. Tampoco es que sea gran cosa, ¿verdad? – Al terminar su discurs, se cruzó de brazos y miró en otra dirección, como si le molestase todo eso.

- ¿Y Hamadi qué, si él no era el gobernante?

- Pero participó en todo ese conflicto de una u otra manera. – Concluyó, regresándome a ver una vez más. – Finalmente, todo se desató en contextos similares, aunque no hablamos de armas de fuego, hablamos de guerreros, y Hamadi tuvo mucho que ver en esa guerra, aunque no se sabe en qué bando.

- ¿Cómo no?

- Duh, ¿eres tonto? Es como con otros personajes controversiales que se retratan de buenos o malos dependiendo del interés de quien lo comente. Hoy en día se le retrata de tirano, y cómo no, si nadie quiere que Downhood vuelva a ser la superpotencia que alguna vez fue. Todo siempre es poder.

- Entiendo…

- Lo dudo. – Rio. – Sin embargo, hay libros en los cuales todavía se le retrata de héroe.

- ¿Pero por qué tanta controversia? En resumen, ¿qué tanto hizo este señor Hamadi?

- Pues lo que decidas creer, defendió a su pueblo o destruyó a su pueblo, sólo el tiempo sabe lo que en verdad pasó. – Volvió a colocar el libro que me había arrebatado frente a su rostro. - ¿Mirtah y Nerea? Bueno, eso es todavía más interesante.

- ¿Las conoces? – Regresé a verlo una vez más, todavía más incrédulo que antes. No parecía que hubiera leído sus nombres de la página, se los sabía. ¡Quién rayos era él y qué le había hecho a Knuckles!

- En Downhood, reconocían el verdadero valor de las mujeres, aunque en un sentido utilitario, claro, y Mirtah y Nerea son el mejor ejemplo del talento de las mujeres. Bueno, hablamos del pasado, ya ves lo machistas que son en esa ciudad. No es como que alguna vez haya ido, pero he encontrado gente de Downhood y vaya que son despreciables.

Me interrumpí unos momentos al escuchar eso último. Shadow no era así.

- Sin embargo, Mirtah y Nerea no alcanzaron fama total. Trabajaban a la sombra de Ozane.

Me bastó sonreírle apenadamente, a lo que él soltó un suspiro.

- Ozane era otro tucán, un macho, la mano derecha de Hamadi. O bueno, eso era lo que él creía, más bien lo que quería ser. Él no era nadie. Trabajaba a su sombra, así como Hamadi trabajaba a la sombra del ejército. Digo, sí, era un teniente, pero su cargo quedó estancado ahí y no llegó a más. Y, bueno, ya ves, la milicia trabaja a ala sobra de un gobierno mediocre, todos son unos ambiciosos… en fin.

- ¿Cómo murió Ozane?

- Esa es mejor pregunta de la que crees. – Fue la primera vez que vi sonreír a Knuckles, aunque su ceño fruncido no desapareció de su rostro ni así. – Aunque te advierto que no es tan relevante. Los datos curiosos son… no sé, mis favoritos. Hamadi muere en la guerra. Ozane… bueno, él muere por causas naturales, por vejez. Dicen que es la mejor muerte, esa de morir en paz en cama…

- No para un guerrero.

- Pero nada más insoportable que vivir una vida sin sueños ni metas, y ese era el sueño de Ozane, tener el reconocimiento de Hamadi.

- Pero dices que Ozane nunca logró eso.

- No fue nadie, te digo, nunca lo fue para Hamadi, y eso es lo único que le importaba a él. De hecho, él no era miembro del ejército, él era un aficionado, por no decir colado. Ya podrás imaginarte lo miserable que ha de ser perder a la única persona que realmente te importa.

- Pero él tenía a Mirtah y a Nerea, ¿no?

- ¿Y? Es una historia muy graciosa, pues se rumorea que, en esos tiempos, era más que común tener admiradores del mismo sexo. Podrás imaginarte el disgusto de Hamadi.

- ¿Qué estás diciendo?

- Puede que Mirtah y Nerea fueran las cortesanas de Ozane, pero eso sólo era, dicen, una forma de cubrir imagen.

- ¿Acaso él era…? – Exclamé sumamente impactado. Tan sólo recordar la imagen de aquel tucán, ¡no me lo figuraba!

- Eso dicen, quién sabe, pero no me sorprendería. ¿Por qué te sorprende a ti? Bueno, él estaba interesado en otras cosas, ya ves, honor, orgullo, reconocimiento. Lo único que se sabe de su vida es Mirtah, Nerea, Mirtah, Nerea, y bueno, obviamente Hamadi… Entonces sí, la vida de Ozane fue la de pretender ser un guerrero, pero a mí se me hace que sí, ahí hubo algo, no sé, algo más con respecto a Hamadi.

- No te entiendo.

- Pues no es mi culpa que seas tonto. – Dijo cruzándose de brazos y negando con la cabeza. – Lo que me deja pensando… ya te he dicho mucho, ¿para qué rayos quieres saber todo esto? ¿Querías impresionar a tu novio?

- Pues ese novio quiere saber cómo derrotar a ese tal Hamadi porque, genio, ¿recuerdas a las aves a las que nos enfrentamos hace un par de días?

Y, tenso, tomó inmediatamente el libro y se lo puso frente al rostro.

- ¡Qué!

- ¿Acaso no reconociste a tus ídolos?

- Con tanto cosplay en el mundo, ¿cómo iba a imaginarme que no eran unos ridículos?

- ¿En serio no deparaste en nada extraño? ¿Sus rayitos y explosiones? ¿O acaso también creíste que eran magos?

- Claro que no, pero… ¡Agh! ¡No me puedes culpar de no haber pensado en algo así! Si hablamos de seres muertos desde hace tantos tantos años... ¡Ahora yo no entiendo! Si sí son ellos, ¿qué hacen ellos aquí?

- Baja la voz. – Susurré mientras lo tomaba de la playera y acercaba su rostro al mío, pero no pude evitar el “ssshhh” de las personas.

Le di un resumen de lo acontecido, omitiendo grandes detalles. Se lo debía por su información, si era cierta, pero aun así no confiaba en él del todo.

- Pues entonces tú tampoco sabes gran cosa. – Volvió a soltar otro suspiro. -¿Y ahora tú eres un héroe aficionado? ¡No me digas que conoces a Hamadi!

- ¡No soy ningún…!

¡Sssshhhh!

Agaché la cabeza y continué en un susurro.

- No soy ningún héroe aficionado, no conozco a Hamadi, pero lo encontraremos y regresaremos las cosas a la normalidad.

- Y dime, héroe no-aficionado, ¿cómo piensas encontrarlo?

- Esperaba que tú me lo dijeras. – Me dejé caer contra el respaldo de la silla, con la mirada perdida, frustrado.

- ¿Tu noviecita sabe de todo esto? Porque, con todo el dinero que tiene, probablemente tenga algo que te pueda servir.

- Amy y yo ya no somos novios.

- ¡Qué!

Después de inhalar y exhalar, tratando de controlarme, me levanté y quité la tierra y el polvo de mi ropa, acomodándome la chamarra.

- Bien, Knuckles, ¿ahora de dónde más sacaré información? – Pregunté molesto, primero viendo a la biblioteca tras nosotros y luego al Equidna, quien por su culpa nos habían, literalmente, lanzado afuera. Sin embargo, había sido ignorado, lo delataba su gran sonrisa de bobo.

No pude negarme a mí mismo que me molestó en cierto grado ese optimismo suyo.

Finalmente, volvió.

- Bueno, la verdad es que me has ayudado mucho, ¡gracias! Pero dime, ¿tú cómo rayos sabías todo eso? – Y es que en verdad me dejaba perplejo que él supiera todo eso.

- Hmm, eso a ti no te importa. – Replicó cruzándose de brazos, desviando la mirada, rojo.

- Pues me interesa mucho. – Dije con una sonrisa de oreja a oreja, balanceándome contra él. – Vamos, dime, dime… - No respondía, estaba todavía más rojo. - ¡Ya sé! ¡No! ¡No! – Retrocedí unos cuantos pasos, conteniéndome la risa. - ¡Eres un geniecito que le gusta leer! ¿Verdad?

Contra el suelo, con la cara herida, se me fue un poco la risa.

- ¡Cállate, estúpido! ¡Tú deberías leer un poco y tal vez ya no serías tan tonto!

- Ja ja, mira. – Me levanté y puse mi mano frente a él, tratando de tornarme serio una vez más. – Yo no le digo a nadie tu secreto si tú no le dices a nadie mi secreto.

- ¿Entonces sí dejaste a Amy por el erizo de Downhood? Hecho.

- Pues si dices que leer te hace menos estúpido, no veo resultados. – Contuve mi enojo. – Me refiero a todo esto de los espíritus.

- Ah, eso… ¿Crees que soy tonto? Ni Hamadi ni Amy, soy una tumba. Siendo tan linda, ¿para qué quiero desatar competencia? – Pero antes de que tomara mi mano, retiré la mía.

- Ah, ah, ah, una cosa más. – Añadí. – Quiero tu ayuda.

- ¿Mi ayuda? ¿Para qué? ¿Acaso esto no te ayudó ya?

- Sí, lo hizo, pero es un por si acaso. No sólo eres brillante, también eres fuerte. ¿Qué dices?

- Qué estás desesperado. – Tomó mi mano y la sacudió. – No creas que somos un equipo.

- Ja ja, ¡oh! Claro que somos un equipo. - Sonreí un tanto orgulloso.

- Eso ya lo veremos. – Me dio la espalda por unos instantes. – Estaremos en contacto. Vete, que ha anochecido. No dejes que nadie te siga, erizo. – Correspondió mi gesto.

- Sí.

Y así, mi día había sido mucho más productivo de lo que hubiese esperado. Eso estuvo bien. La verdad es que, a lado de Miracle, temía ser sólo un estorbo. Claro que Shadow piensa en ella como un estorbo, pero igual me sentía inseguro… Y una vez más desviaba mi atención, primero a la chica y luego al erizo.

No fui directo al bosque. Quise aprovechar la puesta del sol para caminar un par de minutos por la ciudad. El medio me ponía melancólico. ¿Por qué? No lo sabía.

En una zona que no ubicaba, no le ponía real atención, me apoyé en un barandal y me quedé ahí, deteniéndome a pensar seriamente por unos instantes… ¿Hamadi era bueno o malo? ¿Así que Mirtah y Nerea era guerreras por excelencia? Ahora sé por qué fue tan difícil vencerlas. ¿Y quién era Ozane?

Cerré fuertemente los ojos. Eso no era en lo que en verdad quería pensar y volví a pensar en Shadow. Solté un suspiro.

Ozane… Aunque era un sujeto malvado, ahora sentía lástima por él. No sé, una clase de empatía. Si el desprecio que Hamadi tenía por él era el mismo que Shadow tenía por mí, creo entender por qué fue tan terrible para él. La verdad es que, sí, desde que lo conocí, lo único en lo que pienso es en él, la manera de ser alguien y demostrárselo. Por alguna razón sentía saber de la vida de Ozane más de lo que en verdad lo hacía.

Miré a otro lado. No, ya no lo haría por él. Uno debe cambiar por uno mismo.

Pero no podía sacarlo de mi cabeza.

Ahora pensaba seriamente. ¿Por qué le dedicaba tanto tiempo? No lo sabía, pero me apenaba.

Solté otro suspiro.

Alcé la mirada al cielo, quería tomar aire, nada lograría que mi piel perdiera este rubor. Una vibración en mi bolsillo me devolvió al mundo real.

- ¿Bueno? ¿Quién habla?

- ¿Cómo que quién habla, estúpido? Soy yo, Shadow.

E incluso cuando se expresaba de esa manera, me alegra saber de él.

- Necesito tu ayuda.

- ¡Para lo que sea! ¡Voy en camino!

- No, no eso. Cállate y escucha. – Había bajado la voz, lo cual me creó aún más preocupación. – Necesito un consejo. Me tienen peor que a un rehén a cambio de información, pero no sé si aceptar.

- ¿Y cuál es el trato?

- Esta loca quiere tener una cita conmigo.

No supe cómo responder a eso, ni siquiera había escuchado la charla con atención. ¿Shadow? ¿Cita? Sí, quise reír, pero no lo hice.

- ¿Sonic? ¡Responde gran imbécil! … ¡Bien! ¡Pero lo hago por otras razones! ¡Cuando vuelvas a llorar como nena por una chica, no cuentes conmigo!

Y colgó.

Eso logró sacarme una carcajada, empezando por que era la primera vez que lo escuchaba hacer una voz tan infantil, como si hiciera berrinche. A él no le interesaban esos temas, pero más contento me puso que le importara mi opinión. Estaba a punto de devolverle la llamada cuando una idea disparatada me impidió siquiera tomar el comunicador. Pronto mi sonrisa desapareció con un último suspiro. Esto no podía ser.

No quería admitir la loca idea que había llegado a mi mente.

Mas tampoco quería simplemente descartarla.

Pensando, se me fue todo el día, y pensé en que me estarían esperando, por lo cual regresé al bosque tan maquinalmente. Pero cuando llegué, no había nadie ahí.

Vi el comunicador, al menos daba la hora y eran las 12:35 a.m. No sabía si era muy tarde o muy temprano para haber regresado. El hecho fue que todavía tuve más tiempo para pensar las cosas, aunque ya no quería hacer eso, sólo pensaba en cosas… no sé, absurdas. Si algo le pasara a Hamadi, Ozane perdería su razón para vivir. ¿Acaso quería impresionarlo con todo esto? Knuckles tenía razón, claro, por eso se desesperó tanto aquella vez… le estábamos quitando su oportunidad, y toda nuestra misión está en contra de lo que él quiere. No puede simplemente devolverle esa espada. ¿Y por qué me importaba tanto lo que él quisiera? La verdad es que, por un momento, sentía que pensaba como él. Era una sensación extraña, inusual, nunca había sentido tanta empatía por alguien. Su sufrimiento, se me hacía tan familiar. Me dejé caer contra el césped, haciendo conexiones entre su vida y la mía, ¿por qué podía hacer eso? Mi miseria no era la misma. Sí, me enteré de cosas en aquella base, pero él no iba a morir, ¿verdad?

Finalmente escuché unos pasos acercándose rápidamente.

Por unos instantes, al ver una figura acercarse, me entusiasmé de una manera sorprendente, pero mi alegría se disipó al comprobar que se trataba de Miracle, no porque se tratara de ella, pero porque no se trataba de él.

Me preocupé al verla caer de rodillas, tan devastada, mas al escucharla decir el nombre de Shadow, no pude evitar regalarle una sonrisa amistosa.

- Aún no llega, pero aquí estoy yo. ¡Hola! – Me correspondió la sonrisa y vino a mí, parecía que una vez más me abrazaría, pero esta vez se abstuvo de hacerlo. No debía, quería que supiera que podía confiar en mí, aunque tampoco hice mucho en aquel instante.

Me contentaba su llegada, pero aun así esa sensación amarga no se iba de mi cuerpo de desilusión.

Qué extraño, la verdad es que por un momento creí haber visto a Hamadi…

---------- Aviso de Sam ----------

Buenos Días ^ - ^!

¿Cómo están? : 3 Es Domingo, así que deberéis estar bien, descansando y disfrutando de su libertad n-n

Yooo... lamentablemente estaré esclavizada esta semana o___< Es por eso que actualizo en Domingo, si no va a ser otra semana sin actualizar D: U (Cada vez se me hace más pesado tener el nuevo capítulo listo para el lunes, rayos D:! Pero sí se puede ; A ; / )

Continúan la travesía de Shadow por el mundo, wiiii \ ; A ; / Espero sea de su agrado cx Comenten y así :D

Cuídense y, sin falta, hasta el próximo lunes :3 ! 

lunes, 13 de abril de 2015

XXX



---------- Aviso de Sam ----------

Hola

¿Cómo se encuentran?

Creo que yo he estado mejor u.uU así que espero que ustedes estén bien y no dejen que niñerías les amarguen el día ´n.nU

Pero bueno, el blog es aparte y aquí está el nuevo capi de los lunes. Espero sea de su agrado...

Gracias por leer, seguir, y comentar.

Cuídensse y hasta el próximo lunes...

lunes, 6 de abril de 2015

XXIX



---------- Aviso de Sam ----------

¡Buenas noches!

¿Cómo están? ¿Disfrutan vacaciones? ^ - ^

Dios, antes que nada, tengo que pedirles disculpas por dos cosas. En primera, lamento no haber actualizado el lunes pasado, la razón está en lo siguiente, que es de lo cual también tengo que pedirles disculpas:

Bien, sé que dije que dividiría este capítulo en dos partes. El problema es que sentí que el primer capítulo quedaba muy.... ornamental, daba muchos rodeos y, a la final, no decía nada. Por lo cual decidí achicarlo, y fundirlo con el siguiente capítulo, por lo cual capítulo 29 y 30 terminaron siendo uno mismo, tal y como estaba planeado que lo serían. He de ahí que esté tan largo este capítulo que les traigo hoy. En verdad lo siento, no me gusta escribir capítulos tan largos, mucho menos publicar un capítulo que terminaré cambiando (El contenido del capítulo sigue siendo básicamente, hubieron pequeños cambios. Y bueno, obviamente contiene lo que sería "el nuevo capítulo")

 En fin, en verdad les pido disculpas, pero sé que será de su agrado, me esforcé mucho y me la pasé puliéndolo de verdad a diario >.<U!

En cuanto a mí, bueno, creo que es de mis capítulos favoritos, y creo que deja en claro varias dudas que se habrán dejado a lo largo de la historia, y deja nuevos misterios, chan chan chaaaan :D

Ahora sí, sin falta, nos vemos el próximo lunes con la continuación ^u^

Cuídense mucho! ^ - ^

PD:  ¿Me recomendarían algún blog? :3 No sé, he estado buscando de blog en blog, pero o me encuentro con bloga que no ha actualizado en años o blogs que ya cancelaron . - . No sé, si ustedes conocen algún blog bueno, ¿me pasarían el link? :P O si tienen un blog propio que quisieran que lea, con gusto lo visitaría ^u^ Gracias :D!